Es habitual relacionar el mundo del fútbol con el
del tatuaje. 
Cientos de futbolistas lucen tras cada partido sus
creaciones. Frases, fechas, retratos… Los hay más discretos
y quienes adornan todo su cuerpo con tinta. Eso sí, viendo el estilo de
algunos, no les iría mal pensárselo dos veces antes de
tatuarse.
El repaso empieza con Leo Messi. El
futbolista del Barça tiene buen gusto a la hora de jugar el balón, pero si hablamos
de tatuajes, el argentino no entraría ni en la convocatoria. Además
de tener un retrato algo dudoso de su madre en la espalda, Messi se
tatuó en la pierna el nombre de su hijo Thiago junto a dos manos de bebé. 
Al
azulgrana le salva su tierna intención, pero lo cierto es que las manitas con
exceso de sombra dan algo de miedo.
Su amigo Di María tampoco se queda
atrás. De todos es sabido el amor de los argentinos por su tierra, pero el
madridista se pasó de cariñoso.En su antebrazo se puede leer ‘Nacer
en La Perdriel fue
y será lo mejor que me pasó en la vida’.
 La frase, que bien podría
haber dicho un niño de cinco años, está rodeada por una especie de marco con
olas, hojas y más elementos al azar.
Sin salir de Sudamérica nos encontramos con el narcisismo
del‘Chupete’ Suazo. El
ex del Zaragoza, que ahora juega en México, se tiene tatuado a él mismo
en la espalda.
 Tal cual. El chileno se hizo lo que podría denominarse
como ‘tattooselfie’.
Otro chileno, Mauricio Pinilla, fue
noticia hace unos meses por su nuevo tatuaje. El delantero tuvo una ocasión de
oro para eliminar a Brasil en el pasado Mundial, pero su disparo se estrelló en
el larguero. Sin dudarlo, Pinilla decidió grabarse en la piel ese
momento. En su espalda tiene una recreación del chute acompañada de la
frase ‘a un centímetro de la gloria’.
 Hay que tener mucha personalidad
para tatuarse un error…
El italiano Daniele de Rossi es
capaz de lo mejor y de lo peor. Igual nos sorprende con una divertida señal de
advertencia por sus entradas al tobillo que nos enternece con un par
de ‘Teletubbies’.
 Los
lleva junto al nombre de su hija, Gaia. La intención es lo que cuenta.
Aleix Vidal, fichaje del Sevilla, decidió
tatuarse la fecha de su nacimiento en números romanos (21 de agosto de 1989),
pero una de dos: o no tenía aprendida la lección o al tatuador se le fue la
mano, porque en lugar de poner VIII (8) tiene escrito IIX, que no
significa nada.
 Como para cambiarse la camiseta al final del
partido…
Y el repaso acaba con un tatuaje que no es de un
futbolista, pero sí sobre él. El nuevo fichaje del Barça, Luis Suárez, causó
sensación en el pasado Mundial con su famoso mordisco. Tanto
es así que hubo un aficionado que se lo tatuó. Quiso hacer una gracia que le
salió muy cara, ya queescribió la frase ‘Suárez was here’ (Suárez estuvo
aquí) con dos faltas de ortografía.
 Le rebautizó como ‘Saurez’
y se olvidó la ‘h’ de ‘here’. 
Un despropósito que él mismo colgó
orgulloso en las redes sociales. Viendo el resultado, casi sería más justo
quitarle la sanción al uruguayo y ponérsela a este aficionado.